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Personalidad

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Cuando hablamos de evaluación de la personalidad, nos estamos refiriendo a la idea de medir la personalidad, es decir, cuantificar algo que no podemos ver ni tocar.

Al evaluar la personalidad, no nos interesa la mejor conducta, lo que queremos averiguar es la conducta típica del sujeto, es decir, como suele comportarse en situaciones ordinarias.

En la complicada tarea de medir la personalidad los psicólogos recurren a cuatro instrumentos básicos: la entrevista personal, la observación directa del comportamiento, los test objetivos y los test proyectivos.

En la entrevista personal existen dos tipos de entrevistas: la no estructurada, es decir, el entrevistador es libre de preguntar al cliente acerca de cualquier material que surja y de emplear más preguntas para obtener más detalles siempre que sea apropiado y la entrevista estructurada. En ella el orden y el contenido de las preguntas se definen previamente, y el entrevistador trata de no desviarse del formato.

Respecto a las pruebas proyectivas se parte de la idea de que la personalidad está formada por deseos reprimidos y conflictos inconscientes. En estas pruebas se estimula a las personas para que puedan demostrar sus sentimientos y fantasías. En población infanto-juvenil pueden resultar muy útiles.

Las pruebas objetivas o inventarios son los cuestionarios estandarizados que representan las respuestas escritas; en su mayoría son de verdadero y falso o múltiples. Algunos de estos son: 16 PF-APQ. Cuestionario de Personalidad para Adolescentes, CPQ. Cuestionario de Personalidad para Niños…etc.

Puntuar por encima o por debajo de unos valores en una prueba de RASGOS de personalidad llevará a evaluar al cliente con una batería CLÍNICA o psicopatológica.