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7 – Trastornos del sueño en la infancia

El sueño infantil es influenciable y vulnerable.Pueden afectar distintos factores:
ambientales, culturales, educativos, familiares…
Algunos de los trastornos del sueño más habituales son:

7.1 Dificultades para dormirse

Están relacionadas con factores psicosociales estresantes donde influye el comportamiento de los padres ( normas,costumbres…)

El niño requiere de la presencia del padre o madre para dormirse o se despierta una vez dormido llamando a los padres.

TRATAMIENTO

La intervención llevada a cabo será desde un abordaje conductual.
El objetivo del tratamiento es que el niño aprenda a dormirse sólo, extinguiendo las llamadas del niño o aumentando el tiempo de acudido por parte de los padres ante la llamada. Si es necesario, al principio podrán quedarse hasta que el niño se vaya durmiendo, pero este tiempo se irá reduciendo poco a poco hasta conseguir nuestro objetivo.

7.2 Pesadillas

Llamamos pesadillas a sueños angustiosos que despiertan al niño, quien puede relatar lo que estaba ocurriendo y donde generalmente el contenido esta relacionado con amenazas para su seguridad, supervivencia o autoestima.

Tras este episodio, el niño tiene problemas para volver a conciliar el sueño, causando a la mañana siguiente somnolencia y con el tiempo puede llevar a desarrollar una fobia nocturna.

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TRATAMIENTO

Nos ayudaremos de técnicas Cognitivo-Conductuales.
La ansiedad favorece a la presencia de pesadillas, por lo que se deberá de evitar que el niño se exponga a estímulos ansió genios, especialmente en las horas previas a irse a la cama. Tendremos que indagar en los problemas asociados que pueda tener el niño, como por ejemplo escolares, relacionales… Para poder tratar los conflictos que puedan estar en la base del problema.
La desensibilización del contenido de las pesadillas sería otro paso a llevar a cabo en el tratamiento,así como técnicas de relajación, lo cual le permitirá al niño afrontar la situación con un nivel menor de ansiedad.

7.3 Terrores nocturnos

Hay que diferenciarlo de las pesadillas. En estas, el niño se despierta a causa del sueño angustioso mientras que en los terrores nocturnos no.

El niño dormido, se incorpora, empieza a gritar, se refleja el malestar en su cara, hace movimientos bruscos… El niño tiene los ojos abiertos pero no esta despierto.

Los intentos por calmarlo o despertarlo por parte de los padres son inútiles, haciéndolo pasados unos minutos o volviendo a dormirse sin recordar a la mañana siguiente el capitulo o tan sólo teniendo un vago recuerdo.

 TRATAMIENTO

En este caso los primeros que deberán ser calmados serán los padres, haciéndoles entender que no sirve de nada despertar a su hijo/a y que el trastorno tiene una evolución positiva.
Al igual que en los casos anteriores, nos ayudaremos de técnicas conductuales.
Nuestro primer objetivo será eliminar la ansiedad. Para ello se cuidarán los momentos previos a irse a la cama, evitando actividades que puedan desencadenar miedos o mayor activación, entre otras acciones que se llevarán a cabo.